Aún estoy a tiempo: Una mirada psicológica al poder

de comenzar después de los 60

Porque el tiempo no solo se mide en relojes… también

en deseo, presencia y propósito.

El mito del reloj agotado

Muchas personas cruzan el umbral de los 60 con una mochila cargada de frases como

«ya no es mi momento», «eso es para los jóvenes», o «ya para qué». Estas creencias, tan

comunes como dañinas, no son más que construcciones culturales que han limitado

durante décadas las posibilidades de quienes llegan a esta etapa de la vida con

lucidez, experiencia… y sueños aún vivos.

Desde la psicología del desarrollo adulto, sabemos que la vida sigue siendo una espiral

de posibilidades, no una línea descendente. El envejecimiento saludable no es solo

físico; es emocional, mental y existencial. Y uno de sus pilares es la sensación de

propósito renovado, la convicción interna de que todavía puedo elegir, decidir,

cambiar.

La importancia de los «proyectos de sentido»

Viktor Frankl, psiquiatra y fundador de la logoterapia, decía que “el ser humano está en

permanente búsqueda de sentido”. Esta búsqueda no cesa con la jubilación, ni con las

canas, ni con los duelos vividos. Al contrario, muchas veces se vuelve más clara y

urgente.

En psicoterapia, cuando una persona mayor de 60 expresa angustia, apatía o tristeza

sin razón aparente, muchas veces no se trata de una enfermedad, sino de una

ausencia de horizontes. Es entonces cuando aparece una pregunta clave:

¿Qué proyecto de sentido tienes hoy?

Un proyecto de sentido no tiene que ser algo grandioso: puede ser aprender algo nuevo,

compartir un saber, sembrar un jardín, reconciliarse con alguien, escribir una historia,

enseñar lo que se sabe, volver a bailar, adoptar una mascota. Lo esencial es que

conecte con la identidad y con el deseo profundo.

Romper la trampa del “demasiado tarde”

Una de las trampas más limitantes en la vejez es la creencia de que ya pasó la

oportunidad. Esta narrativa desgasta la motivación, deteriora la salud mental y

empobrece la autoestima. Sin embargo, cada historia de reinvención que escuchamos

en consulta nos recuerda lo contrario: no se trata de volver al pasado, sino de darle

nuevo sentido al presente.

Cada nuevo intento, cada paso distinto, cada pequeño acto de afirmación personal

(como escribir un poema o cambiar de rutina) es una forma de decirle a la vida: todavía

estoy aquí. Todavía soy yo. Todavía tengo algo para darme y dar.

Aún estás a tiempo de:

• Sanar heridas antiguas o cerrar ciclos abiertos.

• Aprender algo que siempre te atrajo, pero pospusiste.

• Cambiar rutinas que ya no te nutren.

• Conocer nuevas personas, abrir nuevos círculos.

• Volver a escuchar tu voz interior.

• Despedirte con amor de lo que ya no va contigo.

• Soñar un futuro que aún te emocione.

Esto no es un optimismo ingenuo. Es una afirmación basada en lo que vemos cada día

en procesos terapéuticos y comunitarios con adultos mayores: cuando se activa un

nuevo propósito, también se activan la vitalidad, el deseo, la memoria emocional y la

esperanza.

Cuidar la mente y el alma: una recomendación esencial

Desde una mirada integral del bienestar en la adultez, es fundamental cultivar tres

prácticas que fortalecen la salud emocional en esta etapa:

• Ejercicio de la mente con sentido: Leer, escribir, aprender algo nuevo, resolver

desafíos creativos, incluso si son sencillos. Todo esto favorece la plasticidad

cerebral y mantiene la motivación vital.

• Encuentros con otros: Participar en espacios donde se comparta desde la

experiencia y no desde la carencia. La conexión humana sana profundamente.

• Tiempo de contemplación: Pausas sin exigencias. Respirar, estar con uno

mismo, preguntarse: ¿qué me haría bien hoy?

Conclusión: El tiempo que cuenta, es el que vives con intención

Este artículo no busca negar los límites reales del cuerpo o del entorno. Pero sí

recordarnos que muchas veces, los límites más duros están en lo que creemos

sobre nosotras mismas. Y que desafiarlos, paso a paso, puede ser la forma más

profunda de volver a vivir con sentido.

Porque no importa cuántos años hayan pasado.

Aún estás a tiempo.

De sentir.

De crear.

De agradecer.

De elegirte.

Deja un comentario

Bienvenido a Volver a Vivir con Sentido

Volver a vivir con sentido» es un espacio creado por Lila, después de una vida dedicada al trabajo, los proyectos y el acompañamiento de otros. Hoy, desde la serenidad y la experiencia, comparte su deseo de vivir de una forma más auténtica y plena, recordándonos que después de los 60 no se apaga nada: al contrario, comienza lo mejor. Este blog es una invitación a reconectar con lo esencial, nutrir el alma y descubrir nuevas maneras de dar, crear y amar.