CARTA QUÉ ESTÁS LISTA PARA AGRADECER

Una invitación suave a mirar hacia dentro con nuevos ojos 

A veces, sin darnos cuenta, el corazón se nos llena de cosas no dichas. Cosas que sentimos, pero no nombramos. Entre ellas, la gratitud. 

Agradecer —de verdad— es algo que a esta edad ya no hacemos por cortesía ni por hábito. Lo hacemos porque sabemos que la vida está tejida de momentos pequeños, y porque reconocemos lo que nos ha sostenido incluso cuando todo parecía moverse. 

Agradecer cambia la forma en que miramos el pasado 

Una de las grandes transformaciones de esta etapa es cómo recordamos. Muchas veces, las memorias que antes dolían hoy se sienten distintas. 
No porque hayan dejado de ser duras, sino porque ahora las vemos con más comprensión. Con más amor. 

Tal vez ya no duelen tanto. Tal vez incluso… las agradecemos. 

  • Agradecemos lo que no entendimos entonces, pero hoy sí. 
  • Agradecemos las decisiones que parecieron equivocadas y ahora nos trajeron aquí. 
  • Agradecemos lo que nos enseñó a cuidarnos más. 

A veces agradecer es eso: una forma serena de soltar. 

Lo pequeño sostiene lo grande 

A esta edad, una taza de café en silencio puede ser más significativa que una fiesta ruidosa. 
Una conversación breve con alguien que nos quiere, o una caminata bajo el cielo sin prisa. 

Lo pequeño ya no es poco. Es justo lo que llena. 

Una risa compartida. 

Un gesto amable. 

La calma de un día sin urgencias. 

Agradecer por lo que somos… y por quienes hemos sido 

Muchas veces nos exigimos sin darnos crédito por todo lo que ya hemos atravesado. 
¿Y si empezamos a agradecer también a esa versión pasada de nosotras mismas? 

  • La que sostuvo una familia. 
  • La que enfrentó miedos sin saber cómo. 
  • La que aprendió sobre la marcha. 
  • La que no se rindió. 

Gracias a ella, hoy estamos aquí. Con más luz. Con más raíz. Con más calma. 

La gratitud abre nuevas puertas 

Agradecer no es solo mirar hacia atrás. También es abrir espacio en el presente para nuevas posibilidades. 

  • Cuando agradezco, me conecto. 
  • Cuando agradezco, me reconozco. 
  • Cuando agradezco, me doy permiso de estar viva con intención. 

 ¿Y tú, qué estás lista para agradecer? 

Haz una pausa. 

Haz memoria. 

Quizá hay algo que tu alma ya está lista para nombrar con gratitud. 

No necesitas contárselo a nadie. Basta con que lo sientas. 

Basta con que lo reconozcas. 

Y si quieres, basta con que lo escribas en un papel y lo guardes. Porque ese gesto íntimo… también es un acto de amor. 

Frase destacada para compartir 

«La gratitud no siempre llega con aplausos. 

 
A veces se presenta en forma de silencio que abraza el alma y dice: ‘Aquí estoy’.» 

Bienvenido a Volver a Vivir con Sentido

Volver a vivir con sentido» es un espacio creado por Lila, después de una vida dedicada al trabajo, los proyectos y el acompañamiento de otros. Hoy, desde la serenidad y la experiencia, comparte su deseo de vivir de una forma más auténtica y plena, recordándonos que después de los 60 no se apaga nada: al contrario, comienza lo mejor. Este blog es una invitación a reconectar con lo esencial, nutrir el alma y descubrir nuevas maneras de dar, crear y amar.