
Una mirada diferente sobre el paso del tiempo
Hay momentos en los que el espejo nos muestra cosas que no reconocíamos antes: una línea nueva, un movimiento más lento, una señal de que el cuerpo ha vivido. Y aunque esos cambios pueden sorprendernos o inquietarnos, hay algo en nosotras que permanece intacto. Algo que ni el calendario ni los años logran tocar.
Ese algo es el alma.
Y el alma, … no envejece.
A veces es el cuerpo el que cambia, no nosotros
Tal vez has notado que ahora te cansas más rápido, o que tu piel ya no responde como antes. Es normal. Pero ese cansancio físico no es señal de que estés perdiendo fuerza interior.
Porque la energía del alma es otra cosa.
Es esa chispa que te empuja a seguir aprendiendo, a reír con amigas, a sentir ternura cuando ves algo bello, o a emocionarte con una conversación que te toca el corazón.
Aunque el cuerpo cambie, tú sigues estando ahí. Completa, lúcida, con un mundo interior aún más rico que antes.
No todo se ve… pero todo se siente
Vivimos en una sociedad que valora lo visible. Lo rápido, lo joven, lo nuevo. Y es fácil sentir que, al envejecer, dejamos de pertenecer. Pero si miramos con calma, descubrimos que eso no es cierto.
- Hay belleza en los silencios.
- Hay sabiduría en las pausas.
- Hay luz en quienes han vivido más.
El cuerpo puede haber cambiado, pero tu alma sigue siendo un lugar fértil.
Llena de ideas, recuerdos, intuiciones, ganas de compartir y de dejar huella.
Tu cuerpo no es un obstáculo, es tu compañero
Es cierto que ahora necesitas más cuidados. Pero tu cuerpo no es una carga: es el vehículo que te trajo hasta aquí. Ha sido testigo de todo lo que has vivido. Y aún puede acompañarte si tú lo escuchas y lo tratas con amor.
Un cuerpo mayor también puede caminar con gracia, abrazar con fuerza, bailar con alegría, sostenerte en lo que amas.
No es débil, es sabio.
Y si lo nutres, lo mueves, lo respetas… sigue vibrando junto a tu alma.
¿Qué parte de ti sigue viva?
Quizás ya no trabajas como antes, o tus hijos tomaron su rumbo. Pero hay muchas cosas que aún están vivas en ti:
- Tus ganas de compartir lo que sabes.
- Tu curiosidad por aprender cosas nuevas.
- Tu ternura. Tu paciencia. Tu visión más amplia.
- Esa manera tuya de mirar el mundo desde otro lugar.
Eso también eres tú. Y eso no envejece.
Una nueva forma de vivir
No se trata de negar el paso del tiempo.
Se trata de mirarlo con respeto y desde otro lugar.
Este puede ser un momento para reconectar contigo, para moverte a tu ritmo, para volver a soñar sin prisa.
Para preguntarte, con calma:
¿Qué parte de mí sigue encendida?
¿Qué quiero cuidar y ofrecer desde aquí?
Conclusión
El alma no envejece.
Y cuando el cuerpo es respetado, cuidado y valorado, puede acompañarla con dignidad y alegría.
Hoy no te invitamos a mirar lo que ya no está, sino a redescubrir lo que sigue vivo en ti.
Tu historia, tu voz, tu presencia…
siguen siendo luz para el mundo.
@volveravivirconsentido
